Vivís solo, en tu mundo. Al principio es difícil pero luego te acostumbras a medida que pasa el tiempo.
De a poco nadie sabe nada de vos y te vas despegando un poco de todo.
Llega un punto donde pensas las cosas desde lo ideal, porque tu cabeza cambia de aire y ahora todo es mucho mas cómodo en este nuevo mundo.
Lees libros, escuchas música o miras 28 películas por día que hablan sobre el amor mas puro, la felicidad plena, la tristeza mas desgarradora y el espectro completo de valores humanos que conviven en tu microcosmos.
Te obsesionas con tus ideales y aburrís al resto hablando sobre aquello tan puro y humano que en discursos interminables no hace otra cosa mas que deshumanizarte.
Cada tanto tenés algún contacto con lo real y huís, porque te das cuenta que las cosas no van a funcionar como en tu esquema al que tan acostumbrado estas. Te vas a decepcionar, porque "no estas hecho para este mundo". Pero si no es este mundo, otro no existe.
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